La Sala Fábrica de hechos culturales

Synopsis

Después de estar 70 años deambulando por el inframundo, Manuelucho regresa a la
vida, gracias a un Yerbatero, que con sus poderosos remedios es capaz hasta de levantar a un
muerto. Manuelucho, llega con su irreverencia de nuevo a la tierra, aparentando ser idiota para
castigar a los injustos, enamorar mujeres y vencer hasta la mismísima muerte.

RESEÑA

Obra ganadora de la Beca “Rayuela” de Creación en el Campo de los Títeres y la Animación de Objetos
2014, del Ministerio de Cultura, tiene por objetivo reconstruir, revivir y reinventar a
“Manuelucho”, para celebrar sus 100 años de nacimiento como primer personaje de títere de
guante de Colombia, sacando a flote su irreverencia frente a lo socialmente establecido,
generando un ritual de inversión de jerarquía, donde titiritero, títeres y público generan un
circuito energético, sobrepasando los límites de la razón, para adentrarse en un mundo
espontaneo, guiado por la intuición, en el cual se vislumbra la crueldad del poder, pero a la vez los
libera de él, volviéndolos peregrinos del mundo, purificando sus almas con esta catarsis teatral.
En muchos países del mundo, existe una fuerte tradición de teatro de títeres
popular y de acuerdo a cada lugar, se han creado personajes con distintas fisionomías y
particularidades culturales, pero lo que hay en común en todos estos, es que tienen un espíritu libertario y rebelde, críticos de lo socialmente establecido y castigadores de las injusticias.

En Manizales, Colombia, en el año de 1914, Sergio Londoño, creó un héroe del teatro popular de
títeres llamado “Manuelucho Sepúlveda, la mera astilla remediana”, el cual hace parte de una
extensa familia de títeres populares, que viene desde el Renacimiento, hasta hoy, como son:
“Pulcinella” (Italia), “Punch” (Inglaterra), “Don Cristóbal” (España), “Dom Roberto” (Portugal)
“Vasilache” (Rumania), “Jan Klaassen” (Holanda), “İbiş” (Turquía), “Guiñol” (Francia), “Benedito”
(Brasil), entre muchos otros. Sergio Londoño, ex combatiente de la “Guerra de los Mil Días”,
artista y yerbatero, se dedicaba a realizar carteles para el comercio y a vender pociones y
remedios en la plaza de mercado, los cuales aprendió hacer en sus viajes por el Caquetá y el
Chocó; utilizaba un títere para llamar la atención del público y así vender sus remedios. A principio
de la década de 1910, Londoño conoció la Compañía de Títeres, Marionetas y Variedades de Juan
Cassola, de quien aprendió la técnica catalana de títere de guante. Con “Manuelucho”, Londoño
revelaba de modo singular la rica expresividad del día a día del pueblo. A través sus títeres, las
personas se identificaban con sus alegrías y tristezas, temores, fe, instituciones represoras y sus
ganas de libertad. La risa era la intención mayor del espectáculo, llevando en su Teatrino, la
“formula” para derrotar a los injustos. En 1944 murió Sergio Londoño, quien le dio vida por 30
años a “Manuelucho”, quedando enterrado títere y titiritero. Gracias a la investigación de la
Compañía de Granito Cafecito, dirigida por el maestro Víctor Vesga, se ha podido conocer más
sobre dicho personaje y su importancia histórica. Para celebrar sus primeros 100 años de
nacimiento, hemos realizado esta obra bebiendo de la fuente del teatro de títere popular, como
un homenaje a “Manuelucho”, pensada para público adulto; sacando a flote la irreverencia del
personaje y consolidándolo como títere nacional.

 

Dramaturgia: Magdalena Rodríguez y Sergio Murillo
Dirección: Magdalena Rodríguez
Actuación: Sergio Murillo
Composición, arreglos e interpretación musical: Pa’ la tierrita
Dirección, grabación y producción musical: Michels Manchego
Fotografía y video: Camilo Pérez
Apoyo de información: Víctor Vesga

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